Macharetí, un pueblo enclavado en pleno Chaco


Francisco Silo, ch´alla su potro luego de ganar la
carrera de caballos 

Con mucha tradición, riqueza cultural y atractivo mestizo-criollo, cuesta entender que las autoridades nunca hayan tomado en serio las políticas en materia de turismo. Aquí, los  hombres, mujeres y niños trabajan hombro a hombro, así se mantienen vivos y sacan adelante, como pueden, sus tradiciones y costumbres ancestrales, y deben lidiar con la influencia de la modernidad, que nada tiene que ver con las costumbres de antaño, incluso la cerveza ha relegado al vino "ambrosía" y a la chicha.

Las sequías llevan a situaciones de extrema gravedad a la agricultura y los campesinos se las arreglan con reservorios de agua en “atajados”,  que resultan insuficientes para la ganadería.  “Aquí se llega a 45 grados de temperatura”, nos dice Francisco Silo, de Ñancarahuansa, comunidad indígena guaraní a 10 kilómetros de Macharetí, mientras levanta una piedra del piso y nos muestra la tierra húmeda por la escarcha. “Este año será bueno. Es que las lluvias son siempre escasas y las vacas sufren”, añade. Compartiendo tan penosa condición con su esposa y sus hijos, suple esa carencia con su hospitalidad, y el poreo no falta, ya sea en invierno o en verano. “El mate regula la temperatura”, dice. Pero no hay que agradecer hasta estar lleno.

A 540 kilómetros de Sucre. A 18 horas de viaje de la capital, aunque la revista MIRADAS lo hizo en nueve “sin parar” en un vehículo todoterreno, esta población chaqueña no tiene ninguna ventaja de los recursos hidrocarburíferos que produce; la vida es cara y las carencias y necesidades están en todos los rincones. Más inclinados a Santa Cruz y Tarija, desde la manera de hablar. Con formas de vivir propias, incomparables “genuinos” en un pequeño paraíso olvidado y con vergonzoso grado de desatención por las autoridades departamentales y ni qué decir de los nacionales. “Los más alejados y más relegados”.

HISTORIA. La región del sur del país. Centro sociopolítico importante en la actual provincia Luis Calvo, Chaco chuquisaqueño, donde, según los franciscanos de ese entonces, había reuniones multiétnicas de indígenas del Pilcomayo Sur, como tobas, chorotis, matacos, noctete y tapiete, cubiertas de “pahuichis” (toldos). Donde se tomaban importantes decisiones sobre el uso de los recursos naturales, fiestas y guerras con otros pueblos étnicos. Lamentablemente, hoy se encuentran pocos asentamientos sobrevivientes de estas comunidades indígenas chané del Izozog y chiriguanos del Pilcomayo.

Dentro de las carencias propias del Chaco y del departamento en general, tal es la molestia de ese fastidioso viaje que “preferiría ir en avión hasta Santa Cruz y tomar la carretera asfaltada. Sólo son cinco horas”. A decir verdad, es lo que hacen las autoridades para visitar este municipio. A simple vista, una apremiante vía caminera le vendría bien, porque “la diagonal Jaime Mendoza sólo es cuento hasta el momento”.

Allá en “Yembiguasi” (espacio grande), donde unos pocos años atrás se vivía la “esclavitud”, el hombre rústico guaraní es machista y no se “guarda nada”, doma el potro y se lanza en las carreras de caballos en las fiestas tradicionales del pueblo, mientras despliega su música y su danza en pleno carnaval. La mujer se viste con su tradicional tipoy, una flor en la frente y colores destellantes en la mejilla.

El sistema de salud. Si bien cuenta con posta y servicio de salud convencional, en muchas de las comunidades se prefiere la utilización de remedios naturales y plantas medicinales. “Para eso están el poleo y el ancoch”, nos dice la suegra de Silo, sorprendiendo a este reportero con la respuesta. El primero sirve para el dolor de estómago y el segundo para la gastritis y los riñones. Mientras sorbe el mate por la bombilla del poro, cuenta que su familia siempre fue numerosa, con un mínimo de 10 hijos. “Así siempre tienen las mujeres guaraníes”, afirma. Ahora, ella cree que con dos basta, porque “el costo de vida no permite tener grandes familias". Así son las costumbres del Chaco. MIRADAS

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